Hoy estreno estado social: estoy parado. Sí, he dormido bien.
Ayer a las seis de la tarde tras dos largas horas de espera, mi jefe no tuvo nada más importante que hacer y por fín me atendió para decirme lo que ya intuía desde hacía un buen rato.
Pistas: - dos compañeros más en el mismo pasillo esperando.
- aunque me citaron sin dar motivos, a ellos sí le habían dejado claro a lo que venían.
- llevaba un par de meses prácticamente rascándome la barriga.
Tengo 32 años y es la primera vez que me veo en esta situación. Se que esto es un drama para mucha gente. Unos porque la economía familiar se les viene abajo aún cobrando desempleo, ya que se ven asfixiados por grandes cuotas de préstamos e hipotecas que se comen el paro y todo lo que se ponga por delante. Otros, de edad avanzada, ven cómo sus ultimos años de cotización se emborronan y hacen bajar su futura pensión. Después están los fatiga, esos que, cuando se fantasea con que te toque una primitiva, dicen que no dejarán de trabajar en la empresa o que se montarían la suya propia. No sé que les pasará por la cabeza ahora que están parados, debe ser deprimente perder lo que le da sentido a tu vida. Por suerte, eso tiene arreglo.
Yo no estoy en ninguno de los casos anteriores. No tengo deudas asfixiantes, no estoy cerca de la jubilación y no me gusta mi trabajo (¡ni trabajar, que coño!) y a pesar de ello lo he llevado a cabo los últimos 9 años muy "profesionalmente". He sido un buen trabajador, no he dado problemas a nadie, me he llevado bien con casi todos mis compañeros e incluso creo haber hecho alguna amistad...
Mi caso es diferente, eso dirán todos. Ahora me apetece pensar y reflexionar, pasear, atender mis hobbys, y replantearme una vida estereotipada que llevo un tiempo cuestionándome. Haga lo que haga, creo que me merezco el descanso.
Siempre he trabajado en empresas grandes, con grandes nombres, grandes logotipos, grandes cuentas, grandes presupuestos, grandes facturaciones,... Y con minúsculo o casi inexistente trato humano. Eso de que "somos un número para ellos", "cuando no les intereses te echarán", "nadie se acordará de las horas extras que trabajas sin cobrarlas", "¿quien crees que te valora aqui?", "cada uno va a salvar su culo" son verdades cómo catedrales. Doy fé.
Tengo muchas cosas pendientes de hacer que el trabajo no me dejaba. Ayer oí la frase "el trabajo no me ha dejado realizar mi vocación", que gran frase. Aunque no estoy seguro de tener una vocación clara. Me gusta picotear de allí y de aquí cuando tengo un poco de tiempo libre y me suelo cansar pronto de lo que hago y lo retomo más tarde. No creo que a eso se le pueda llamar vocación.
Pero ahora, la cosa cambia. Ya no tendré tiempo libre "preestablecido". Mi tiempo no se regirá por los horarios de oficina. Puedo establecer mi propio horario o lo que es mejor: no tenerlo. El tiempo es mío e intentaré manejarlo a mi antojo. Digo intentaré porque esto va a llevar su tiempo, valga la redundancia. De momento el INEM sigue teniendo horario fijo, así que en un par de días me tocará visita programada...
La aventura empieza ahora...vamos pues allá, allá, allá allálláh!
ResponderEliminartienes algo en txocoland
ResponderEliminarTras un porrón de años en la carcel,Nelson Mandela llegó a una conclusión: "yo soy el único dueño de mi destino". Ahora tienes un punto de inflexión para practicarlo no? Un abrazo y que vaya todo bien!
ResponderEliminar