Como todo lo que empieza acaba, las vacaciones se acabaron hace ya semana y pico. Una nueva rutina empieza y habrá que acostumbrarse a ella. Es lo difícil de las vacaciones: volver de ellas. Y he comprobado que, aunque no me espera ninguna obligación laboral a mi regreso, la llamada "depresión postvacacional" también afecta a los parados. Al menos a los que se pueden permitir irse de vacaciones, claro. Es la vuelta a la realidad, el pasar de lo nuevo, excitante, inesperado, enriquecedor (o no) a un día tras otro que son como gotas de agua cayendo del grifo mal cerrado. A esto hay que darle movimiento porque si no uno acaba por naufragar entre tanta gota y el día menos pensado llega a un puerto donde te hacen mirar hacia atrás y te dicen: ¿ves ese agua? pues esa es tu vida.
Me cago en la leche como me he levantado hoy...
No hay comentarios:
Publicar un comentario